domingo. 14.07.2024
La Audiencia de Pontevedra ha dictado una orden de busca y captura contra el sacerdote Segundo C. V., profesor de religión en el colegio Salesianos de Vigo, que fue condenado a 32 años y medio de cárcel por abusar sexualmente de seis menores que estaban a su cargo.

Los abusos, que se produjeron en 2019 cuando los niños tenían 15 años, sucedieron durante un campamento en Cambados (Pontevedra), en una peregrinación a Santiago de Compostela y en una asociación juvenil de Vigo que dirigía el religioso.

Segundo C.V., según confirma el Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG), no cumplió el plazo "inaplazable" de tres días que la Audiencia de Pontevedra le dio, en una providencia dictada el pasado 23 de febrero, para formalizar su ingreso voluntario en prisión.

En la orden de busca y captura, que ha sido remitida a la congregación salesiana, el tribunal subraya que ningún centro penitenciario ha notificado el ingreso en prisión del sacerdote, por lo que resuelve solicitar la "inmediata detención" del condenado.

La sentencia contra el religioso, que fue condenado por siete delitos de abuso sexual, tres de ellos continuados, adquirió firmeza el pasado mes de octubre, después de que el TSXG rechazara todos los recursos presentados por los abogados del acusado.

Esos recursos provocaron la paralización de los trámites de ejecución de la sentencia, dictada en mayo de 2022, una medida que no se levantó hasta seis meses después, en noviembre.

La sentencia contra Segundo C.V. refleja que el sacerdote "aprovechó" su situación de superioridad, la confianza que los menores habían depositado en él y la relación de amistad que les unía, "que iba más allá de la de profesor-alumno", para abusar de ellos.

Para "conseguir satisfacer su deseo sexual", recoge la resolución judicial, el religioso actuaba sobre los menores en horas nocturnas, "cuando el estado de alerta disminuye y el nivel de conciencia decrece", venciendo cualquier "resistencia posible" de las víctimas.

El fallo confirma que el religioso ejecutó actos sexuales sobre cada uno de los menores consistentes, en todos los casos, en tocamientos en los órganos genitales, normalmente por encima de la ropa, aunque, en alguna ocasión, también por debajo.

Todas las víctimas narraron "con firmeza y de forma acorde a su edad" lo que les ocurrió y lo que vieron respecto de los otros, según la sentencia, siendo "coherentes" y mostrando incluso un "sentimiento de culpa" por no haber sabido reaccionar en ese instante.

Las juezas también apreciaron que los estudiantes carecen de "motivación espuria, animadversión o interés" en perjudicar al acusado, al que consideraban "su amigo o su referente" y con los que todos ellos mantenían una "buena relación".

"Los actos realizados no dejan lugar a la duda, no solo por el proceder subrepticio, aprovechando las horas nocturnas y el sueño de los menores, sino por los actos de contenido inequívocamente sexual", recalcaba la Audiencia en su resolución.

Además de los 32 años y medio de prisión, el tribunal impuso al acusado 36 años de libertad vigilada, la imposibilidad de trabajar con menores durante 31 años más que la pena de cárcel y el pago de una indemnización de 76.000 euros al conjunto de los seis menores.

La Fundación Amigos de Galicia ha emitido un comunicado en el que se indica que, en todos los casos en los que están personados, y hubo condena, los procesados no reconocen la autoría, ni piden perdón por el daño.

"Consecuencia que lleva a que los abusos a menores vayan en aumento; agravando esta situación en la mayoría de los casos el consentimiento de los/as progenitores/as y la ocultación de los hechos, causando graves trastornos psicológicos a los/as menores", concluye la nota.

En busca y captura un sacerdote de Vigo condenado a 32 años por abusar de 6 menores