sábado. 02.07.2022

El acusado de violar a una septuagenaria en Bueu niega los hechos

El hombre acusado de violar, agredir y robar a una mujer de 75 años tras irrumpir de madrugada en su vivienda, situada en el municipio pontevedrés de Bueu, ha negado los hechos ante el tribunal de la Audiencia de Pontevedra.

El hombre acusado de violar, agredir y robar a una mujer de 75 años tras irrumpir de madrugada en su vivienda, situada en el municipio pontevedrés de Bueu, ha negado los hechos ante el tribunal de la Audiencia de Pontevedra.

 

El juicio ha comenzado hoy con las cuestiones previas y la declaración de la víctima, que ha testificado a puerta cerrada y protegida visualmente de su presunto asaltante. La declaración del acusado, por su parte, será la última prueba que se practique en el juicio, tras la petición de su abogado, que ha recordado que esta circunstancia "próximamente estará vigente con el nuevo Código Procesal Penal".

 

La defensa también alegó la "vulneración del derecho a la intimidad" de su cliente, al entender que durante la investigación se obtuvo su perfil genético "con engaño" por parte de la Guardia Civil por lo que la práctica de esta prueba fue "fraudulenta". La fiscal, por su parte, ha defendido que la recogida de muestras biológicas se obtuvo con la autorización expresa del acusado y estando asistido un su abogado.

 

El ministerio público solicita para este hombre 21 años de cárcel por los delitos de agresión sexual, lesiones y robo que habría cometido el día de los hechos, en marzo de 2017. Según recoge el escrito de acusación, tras fracturar los cristales y los barrotes de la puerta trasera de la vivienda de la víctima, este hombre entró en la habitación en la que ésta dormía.

 

La mujer, que vivía sola en el domicilio, se vio sorprendida por su asaltante, que vestía ropa oscura e iba tapado por un pasamontañas, cuando el hombre encendió la luz de la habitación. Tras sacarle el pijama a la fuerza y pegarle cinta aislante en la boca y en la cabeza, el acusado le tapó la cara con la ropa de la cama y la ató de manos y pies, según explica el fiscal, para a continuación agredirla en reiteradas ocasiones y violarla. Antes de irse, el agresor cogió los 1.250 euros que la mujer tenía en su bolso y, para evitar que ésta pidiera auxilio de inmediato, tiró su teléfono móvil a la basura y abandonó la vivienda tras cortar la cinta con la que había atado a la mujer por los tobillos.

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