viernes. 21.06.2024

El comunicador Albino Mallo desgrana, en una entrevista con EFE, una larga trayectoria, la suya, plagada de anécdotas y en la que pasó "un poco de miedo", sobre todo en el Chile de Pinochet, donde se podía informar, pero al que publicaba una noticia falsa lo expulsaban del país.

 

Mallo (Vigo, 1929) está de vuelta en la escena literaria con "La aventura de un periodista", un volumen de 110 capítulos sobre otros tantos personajes que ha tratado a lo largo de su dilatada carrera. Recuerda con especial claridad la etapa en la que trabajó para EFE en Chile, con Augusto Pinochet en el Gobierno bajo un régimen de dictadura en el que "era dificilísimo informar".

 

"Para informar objetivamente había que contactar con la oposición, algunos en el país y otros en el exilio. Ricardo Lagos me daba noticias de los movimientos socialistas y después fue presidente", comenta. Vivió el veterano Albino Mallo una situación parecida en Uruguay, donde había un régimen que define como "dictablanda" por su escasa "rigidez" y donde conoció a Julio María Sanguinetti y a Luis Alberto Lacalle, que "llegaron a ser presidentes".

 

Confiesa, volviendo atrás, que en Chile tenía "un poco de miedo", pues vivía con "el teléfono pinchado" y "los teletipos tenían una derivación a la oficina de prensa del Gobierno", aunque "mientras dieras noticias veraces no pasaba nada, el problema es si te colaban una noticia fácil", pues "podían expulsarte". "Al compañero de la United Press International lo llamaron por teléfono y le dijeron que en un barrio marginal de Santiago de Chile los carabineros habían matado a una persona.

 

No era verdad, dio la noticia, llegaron los carabineros, lo llevaron al aeropuerto y lo metieron en el primer avión que salía, que iba para Lima, y desde allí tuvo que avisar a su mujer", relata.

 

De su etapa por Sudamérica recomienda visitar el Machu Picchu, en Perú, adonde viajó en una ocasión durante una etapa en su vida en la que también solía visitar con frecuencia Buenos Aires. "Me impresionó el Machu Picchu. Con tiempo hay que hacer el Camino del Indio, que consiste en salir de Cuzco e ir andando hasta Machu Picchu, que son unos cien kilómetros.

 

La alternativa es un tren de montaña, pero poder hacerlo por el Camino del Indio es como hacer el Camino de Santiago en versión quechua", añade. A lo largo de su carrera trató con dos personas que fueron "como auténticos hermanos" y a los que dedica sendos capítulos de su libro que se presentará el próximo día 30 de octubre.

 

"El primero es Paco Rabal. Nos conocimos en Santiago cuando yo estudiaba Derecho en 1950, él iba con la Compañía Lope de Vega prácticamente como aprendiz.

 

El segundo es Juan Pardo al que le llevo algunos años, pero mantenemos la amistad", apunta. Al que nunca pudo acercarse, a pesar de que coincidió tres veces con él, fue a Frank Sinatra, muy inaccesible, y el que más le llamó la atención fue Luis Buñuel, que a pesar de que prefería mantenerse al margen de la prensa acabó por invitarlo a entrevistarlo en San Sebastián, cuando lo conoció mientras corría por la playa.

 

Como periodista cree que la profesión "ha cambiado en gran parte a peor" porque "desde que la informática entró en el periodismo y los gabinetes de prensa se multiplicaron, hay mucho periodismo que se hace sin ir al sitio". "Cuando vas a hacer información sobre algo tienes que tener impresiones, esas impresiones no las da un ordenador, que ahí solo tienes lo que redacta el jefe de prensa.

 

También falta literatura en el periodismo. La gente buena, si triunfó en la literatura, dejó el periodismo, como Arturo Pérez-Reverte o Maruja Torres", concluye.

 

Mallo: "En el Chile de Pinochet si te colaban una noticia falsa te expulsaban"