viernes. 01.07.2022

Juan Carlos Rodríguez, peregrino ciego: "Todo el mundo puede hacer el Camino"

No es un "bicho raro", ni "un héroe", sino un "peregrino más", así se define a sí mismo Juan Carlos Rodríguez González, un hombre de 65 años invidente que acaba de completar su recorrido número 13 por el Camino de Santiago y que defiende que "todo el mundo puede hacerlo" y anima a intentarlo por lo menos una vez en la vida.

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No es un "bicho raro", ni "un héroe", sino un "peregrino más", así se define a sí mismo Juan Carlos Rodríguez González, un hombre de 65 años invidente que acaba de completar su recorrido número 13 por el Camino de Santiago y que defiende que "todo el mundo puede hacerlo" y anima a intentarlo por lo menos una vez en la vida.

Él se decidió a empezar en el año 2010 como un "reto personal", después de perder la vista a causa de un glaucoma, y pese a que defiende las excelencias de esta ruta de peregrinaje, lamenta que desde entonces han empeorado cosas, como que ahora el trato al peregrino es "muy comercial" y que los albergues aún no están del todo preparados para acoger a personas con discapacidad.

Cuando llama para reservar una habitación y pide si le pueden dar una cama baja porque es invidente hay quien le dice que el albergue hay escaleras, y él replica: "Pero si subo montañas, cómo no voy a subir escaleras".

Así, en sus declaraciones a EFE, insiste en que su experiencia demuestra que "querer es poder" y que no hay dificultad que no se puede superar si se tienen ganas y empeño, por lo que espera servir de ejemplo para muchos compañeros afiliados de la ONCE que no se atreven a emprender este esfuerzo.

Y es que más allá del reto personal inicial ahora quiere que su experiencia sirva para animar a otros, personas con discapacidad o no, para que no se queden sentados en el sofá o en el banco del parque porque "todos podemos y debemos intentarlo", insiste.

Se trata de "convivir con gente de otros países y otras culturas y dejarnos de materialismos y envidia", asegura, porque estas no tienen espacio en el Camino.

De hecho, destaca que la solidaridad que se han encontrado en esta ruta "es inmensa" y que si se trasladase también a la vida cotidiana "sería casi perfecto".

"En el Camino nunca estas solo", garantiza, y él lo sabe bien porque ha dependido muchas veces de la visión ajena para orientarse en los cruces o en la llegada los pueblos. Por lo menos "nunca te sientes solo", puntualiza, aunque no lleves compañía todo el tiempo porque se cruza uno con muchos otros peregrinos que siempre están dispuestos a prestar ayuda.

En esta ocasión, él ha recorrido un total de 1.200 kilómetros, desde Delta del Ebro, en Tarragona, de donde salió el 2 de mayo, hasta Santiago de Compostela, donde ha llegado hoy y se ha puesto a la cola para volver a conseguir su credencial de peregrino.

Dice que no sabe si volverá el año que viene, pero tampoco lo descarta, y eso que no es supersticioso y el 13 no le parece que conlleve eso de "mal número si no crece".

Cuando empezó el peregrinaje de este año, le acompañó un amigo hasta San Juan de Ortega (Burgos) y desde allí continuó solo hasta Sarria (Lugo), donde volvía a contar con compañía de dos personas hasta Santiago.

Como conserva una visión del 10 % en el ojo izquierdo, es capaz de distinguir muy someramente que no se sale del sendero, pero al llegar a los cruces o las poblaciones ya sabe que debe de recurrir a la ayuda y lo hace con la credencial universal en la Ruta Jacobea: la palabra.

Dice el tradicional saludo de "buen camino" a cualquier peregrino que pase y siempre consigue una respuesta similar y que alguien le guíe un rato hasta que puede volver a conducirse por su cuenta.

Ahora, este carpintero jubilado volverá a su casa en Madrid con la vista puesta en la siguiente ruta y un mensaje claro para todos y es que "queriendo se puede hacer cualquier cosa", incluso recorrer un camino sin ver por donde va.

(foto)

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