domingo. 04.06.2023

Lo que el viento no puede llevarse

De entre las muchas iniciativas para el aprovechamiento de nuevas fuentes de energías de las que en las últimas semanas se está hablando, no he visto que ningún, o casi ningun proyecto tenga su sede en la provincia de Pontevedra. En el resto de Galicia, sí. Plantas de hidrógeno verde, parques eólicos terrestres y marinos, factorías de biocombustibles…

jose-luis-vilanova-p

De entre las muchas iniciativas para el aprovechamiento de nuevas fuentes de energías de las que en las últimas semanas se está hablando, no he visto que ningún, o casi ningun proyecto tenga su sede en la provincia de Pontevedra. En el resto de Galicia, sí. Plantas de hidrógeno verde, parques eólicos terrestres y marinos, factorías de biocombustibles…

Sin entrar a valorar la idoneidad de unas u otras, es normal que Galicia, que ya es una potencia en la creación de energías, se posicione también en este campo. Lo que no lo es en absoluto es que se deje completamente fuera de juego a nuestra provincia. Sobre todo teniendo en cuenta las generosas inversiones con las que van a contar estas nuevas instalaciones para su creación y puesta en marcha así como el volumen de negocio y de puestos de trabajo que van a generar. Pero, como tantas y tantas veces ocurre, será en otro sitio. En Pontevedra, no.

Lo que en su día sí que se anunció que se iba a ejecutar, y hablamos de hace más de 20 años, fue el proyecto de cerrar el ciclo de producción de Ence con una nueva bioplanta para la producción de fibras recuperadas papel tidú y biomateriales. Pero ni eso. La planta en cuestión se pondrá en marcha, sí, pero en el concello de As Pontes. Así de increíble, pero cierto.

Al hilo de la primera cuestión, la de las nuevas fuentes de energía, tengo que aplaudir al presidente Rueda, quien hace unos días anunció que su gobierno trabaja en una ley para que los beneficios del aprovechamiento de los recursos naturales gallegos sean reinvertidos en Galicia. Non foi sen tempo. Pero aún así, bienvenida sea, si llega. Que no nos pase como tantas y tantas veces, que el viento se lleva lo que nos corresponde.

En este sentido, tengo una sugerencia que realizarle a nuestro presidente autonómico. Al igual que quien cada mes tiene que pagar la hipoteca, quien tiene que asumir la inflación o quien tiene que abonar el pago por los diferentes suministros es el paisano, el vecino de a pie, debería ser también el paisano y el vecino de a pie quien de forma individual recibiese directamente la parte proporcional que le corresponde por la explotación de los recursos públicos de nuestro territorio. De lo contrario, si se hace como habitualmente, si ese dinero revierte en una Administración –ya sea local, provincial, autonómica o estatal- pasará lo que suele pasar siempre, que finalmente no llega a la ciudadanía. Se queda por el camino o en un limbo imperceptible.

Si los recursos son de todos, los beneficios que generan también deberían serlo. Pero, ya digo, de un modo individual. Porque los gastos, léase impuestos, luz o gasolina sí que nos la cobran de manera individual, ¿verdad? Pues del mismo modo deberían revertir en nosotros los beneficios.

Y hacerlo ni siquiera resulta técnicamente complicado. Hay muchas maneras posibles. A través de un ingreso directo, como por ejemplo se hizo durante la pandemia, o a través de rebajar ese importe en impuestos que todos soportamos, como el IBI o el IRPF. Del mismo modo que las Administraciones canalizan el cobro de los impuestos podrían organizar el pago de esos ingresos. Es únicamente cuestión de voluntad. Que, por desgracia, suele ser lo que más escasea.

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