martes. 16.07.2024

Año nuevo: dos reflexiones y dos deseos

Es tan sana como incumplida la costumbre de comenzar el año con nuevos y buenos propósitos. Yo he aprendido a no hacerme demasiadas ilusiones en aquello que no dependa estrictamente de mí. Aun así, mi naturaleza optimista me ha llevado estos días a un par de reflexiones y a otros dos deseos...

jose-luis-vilanova-p

Es tan sana como incumplida la costumbre de comenzar el año con nuevos y buenos propósitos. Yo he aprendido a no hacerme demasiadas ilusiones en aquello que no dependa estrictamente de mí. Aun así, mi naturaleza optimista me ha llevado estos días a un par de reflexiones y a otros dos deseos.

Por un lado, para una persona como yo, que dedica parte de sus fines de semana a ir por las corredoiras y limpiarlas de basura, ver lo que está sucediendo con la llegada de los pellets de plástico a nuestras playas, es un drama. Por lo que, además de que se articule cuanto antes una solución para limpiar nuestro litoral y liberarlo de este nuevo episodio contaminante, lo que urge es que la Unión Europea tome medidas de raíz y prohíba de una vez por todas la fabricación y utilización de este tipo de plásticos. Porque además, es que hay alternativas. Lo que nos falta es conciencia.

Mi segunda reflexión tiene que ver con el tan traído y llevado asunto de la piñata de Pedro Sánchez. Ya expuse la pasada semana en esta misma sección que a mí, personalmente, no me agradó ver esas imágenes. Pero uno ya va teniendo sus años y relativizando determinadas cuestiones. Cosa que, al parecer, no le ocurre a nuestros bisoños gobernantes. ¿Por qué se pone el grito en el cielo (y la denuncia en los juzgados) por la piñata de Pedro Sánchez y no por otras costumbres igual o incluso más siniestras como pueden ser los ninots de las Fallas o el Entierro de la Sardina? Tanto en las Fallas como en el Entierro de la Sardina también hay figuras de políticos y de otros personajes famosos y ¡acaban siendo quemadas! Todo el mundo entiende que es una burla o una mofa, que no se persigue ese fin en el sentido literal y que no hay ninguna apología del odio en ello. Pues dejen de hilar tan fino y aplíquenlo desde ese mismo sentido en esta ocasión.

En cuanto a los dos deseos que espero ver cumplidos a lo largo de este 2024, el primero tiene que ver con el respeto a la separación de poderes, que es la piedra angular de nuestro sistema de democracia representativa. Ni una mayoría absoluta –sea cual sea-, ni la apelación a una supuesta voluntad popular manifestada a través de las urnas puede acabar con ese principio. Es absolutamente inamovible. De ahí mi preocupación por la deriva que ha tomado este Gobierno para intentar controlar y monopolizar la Justicia. Espero que la intervención de la Unión Europea consiga sacar adelante la renovación del Consejo General del Poder Judicial y, lo que me parece más importante aún, que siente las bases que en el futuro garantice su independencia, con respecto a los baremos que Europa imponga.

Mi segundo deseo también implica a la Unión Europea. Y es que espero que la Comisión Europea declare definitivamente ilegal la ampliación de la prórroga de la concesión de la AP-9. Y no solo eso, sino también que desvele los argumentos expuestos por el Gobierno de Pedro Sánchez –argumentos que en su día se negó a hacer públicos- cuando refrendó la validez de esta prórroga. Se supone que Unión Europea tiene que estar para defender los intereses de los pueblos. Pues ya va siendo hora de que en este asunto defienda los intereses del nuestro.

Año nuevo: dos reflexiones y dos deseos