miércoles. 19.06.2024

Una chulísima presidenta

No descubro nada si proclamo que no soy una persona de izquierdas. Y no lo soy porque creo firmemente que las políticas liberales con regulación son las que más pueden favorecer el crecimiento de nuestra economía y, por lo tanto, la mejora de nuestra sociedad...

jose-luis-vilanova-p

No descubro nada si proclamo que no soy una persona de izquierdas. Y no lo soy porque creo firmemente que las políticas liberales con regulación son las que más pueden favorecer el crecimiento de nuestra economía y, por lo tanto, la mejora de nuestra sociedad. Pero aun así intento estar atento e informado de las propuestas que en ese sentido lanzan los partidos que se definen de izquierdas. O incluso a la izquierda de la izquierda. Es por ello que este fin de semana he querido escuchar a Yolanda Díaz en la presentación de su proyecto Sumar. Y, de hecho, escuché casi todo su discurso.

No hay duda de que Yolanda Díaz es una persona empática. Si por alguna razón que en este momento soy incapaz de imaginar tuviese que votar a algún partido de izquierdas, desde luego, votaría mucho antes a Yolanda Díaz que a Pedro Sánchez. Y ella, que es muy buena conocedora de sus puntos fuertes, está aprovechando las circunstancias y las oportunidades para hacerse fuerte.

Una de las cosas que más me llamó la atención de su discurso fue su insistencia en aseverar que quería se la presidenta del Gobierno de España. Como si solo ese puesto le sirviese. Como si no fuese bastante con ser la vicepresidenta, que ya es. Y no es poco.

Por eso, teniendo en cuenta el alto cargo que ya ocupa y las muchas responsabilidades y potestades que conlleva, me sorprendieron muchas de las cosas que reclamó. Asuntos que bien podría reclamar si estuviera en la oposición. Pero es que estando en el Gobierno y siendo vicepresidenta del mismo, la solución de algunas de esas cosas que ahora reclama están en sus propias manos.

Los autónomos españoles seguimos pagando bastante más que la media de los europeos para poder trabajar. También nos jubilamos mucho después que, por ejemplo, los franceses. Digo yo que siendo ella vicepresidenta y ministra de Trabajo, algo de eso podría resolver. Como podría resolver el que los bancos sigan cobrando comisiones de mantenimiento por sus cuentas a las personas con menores depósitos dígase rentas más bajas.

Este fin de semana, en la avejentada comunidad autónoma de la vicepresidenta han muerto cuatro jóvenes en un accidente de tráfico. Y es que nuestra comunidad es la única donde todas sus autopistas son de peaje. Supongo que una vicepresidenta del Gobierno algo tendrá que decir y en algo podrá obrar al respecto cuando habla de igualdad. Pero de momento, en ese sentido, ni ha hecho nada ni se le espera.

También quiere la vicepresidenta limitar los alquileres, pero no es capaz de limitar el precio de los billetes de Renfe, de modo que se establezca un precio fijo y competitivo para que los gallegos o los habitantes de cualquier otro lugar de la España rural y vaciada puedan viajar y hacer negocios en Madrid u otras capitales.

No hace falta ser presidenta. También puedes hacer muchas cosas siendo vicepresidenta. Y Yolanda Díaz no las está haciendo. Tiene un discurso chulísimo y podríamos tener una presidenta chulísima, claro que sí. Pero esa no es la cuestión. La cuestión son los hechos. Ella en estos momento está en condiciones de ejecutarlos y no lo hace. Mal asunto. ¿Mi consejo? No esperes Yolanda Díaz a ser presidenta para actuar. Aún tienes mucho margen para hacerlo desde el puesto que ocupas. No lo digas. Demuéstralo.

Una chulísima presidenta