viernes. 12.07.2024

Marañas y más marañas

Anda el patio enmarañado, ¿quién lo desenmarañará?... Lo cierto es que, sea quien sea, si es que alguien es capaz, no lo va a tener nada fácil...

jose-luis-vilanova-p

Anda el patio enmarañado, ¿quién lo desenmarañará?... Lo cierto es que, sea quien sea, si es que alguien es capaz, no lo va a tener nada fácil. Primero fue la confrontación política, después la social, más tarde llego la polarización, ahora es la sucesión de conflictos, desmanes, odios… A este paso, va a tener razón Alfonso Guerra, quien ya en 1986 dijo que “A España no la va a conocer ni la madre que la parió». Desde luego, en ello estamos. Y, visto lo visto, con no poco empeño.

Uno de esos conflictos que tiene visos de enquistarse es el que desde hace ya unas cuantas semanas protagonizan los productores del sector primario. Son en su mayor parte agricultores de todas las regiones de España, pero ya hemos visto como a algunas protestas se han unido también los pescadores o los ganaderos. Y ¿por qué protestan? La justificación que más he escuchado, aunque no ha sido la única, es que “no les da”. Que trabajan a pérdidas. Es decir, que son más los gastos que les supone la producción que los ingresos que les genera después la venta del producto.

La siguiente pregunta lógica es: ¿Y por qué pasa eso? Yo ni siquiera tengo muy claro que ellos mismos lo sepan o sean del todo conscientes de las razones que les han llevado a esta situación. Les escucho hablar de la competencia desleal que ejercen países ajenos a la Unión Europea, de la burocracia que se les impone, de las prohibiciones a las que se ven sometidos… Pero apenas les he oído hablar de la descomunal carga impositiva a la que deben hacer frente. Lo cual no deja de sorprenderme.

Una publicación económica ha realizado un reciente estudio según el cual en España existen en torno a 175 impuestos. Alrededor de 100 son impuestos nacionales, otros 70 son tributos autonómicos y 5 corresponden a gravámenes municipales. Esa, la fiscal, también es una maraña difícil de desenmarañar.

Según ese mismo informe, en los últimos cinco años los españoles hemos tenido que hacer frente a 69 subidas de impuestos, lo que ha supuesto un incremento recaudatorio de 5.400 euros por habitante. ¿Cómo nos van a dar después las cuentas? Es imposible.

Decía al comienzo que estas protestas van camino de enquistarse porque ninguna de las soluciones que el Gobierno está ofreciendo al sector primario ataja el fondo del problema. Se les dice que se va crear un observatorio para no sé qué, o que se va a estudiar no sé qué otra cosa. No, señores del Gobierno, nada de eso puede satisfacer a quien ya lo da todo por perdido. Lo que tiene que ejecutar son medidas prácticas, reales y efectivas. No creen, ni observen, ni estudien nada. Que va a ser peor. Lo único que eso provocará es la creación de más burocracia y más gasto para las arcas del Estado que después deberá ser sufragado con nuevos impuestos. Así que, déjense de crear y resten. Eso es lo que tiene que hacer. Eliminar las imposiciones que asfixian a los productores, a los comerciantes, a los pequeños autónomos.

Vayamos a lo que de verdad repercute en nuestros bolsillos, de manera que con la suma de esos pequeños remanentes, podamos ser competitivos y nos lleguen a cuadrar las cuentas. Esa es la única ecuación posible. Si pagamos menos, podremos disponer de algo más de saldo para poder sacar adelante nuestro negocio o nuestra explotación. Cualquier otra solución no hace sino enmarañar más un asunto ya de por sí suficientemente enmarañado.

Marañas y más marañas