sábado 23/10/21

La hora de los gestos

Decía Leonardo da Vinci que “donde se grita no hay verdadero conocimiento”. Una de las diferencias entre Escocia y Cataluña, entre Escocia y España, es que aquí gritamos todos y casi nadie escucha. 

Decía Leonardo da Vinci que “donde se grita no hay verdadero conocimiento”. Una de las diferencias entre Escocia y Cataluña, entre Escocia y España, es que aquí gritamos todos y casi nadie escucha. Tal vez por eso, perseguimos el conocimiento, pero éste siempre corre más que nosotros y no lo alcanzamos. Se grita en la calle, en los campos de fútbol, en las televisiones o en la política. Lo importante es que tu voz se escuche más alto que las demás, que tape las restantes voces, aunque no haya nada que decir.

 

Donde se grita no solo no hay conocimiento sino que es imposible el diálogo. A algunos les interesa que se grite, porque no buscan el acuerdo ni la solución mejor para todos, sino la defensa de intereses particulares. El bien común es un concepto que algunos han abandonado en el camino o que han utilizado en benefició personal.

 

El caso de Jordi Pujol es paradigmático. Pero los políticos siguen pensando que la vida se decide en sus despachos –con casi ninguna transparencia- y no se enteran de que “la vida social es conveniencia”, como decía Ortega. Tras la victoria del no en Escocia, no se cierra el camino del independentismo ni en Europa ni en España. El caso catalán sigue abierto y Artur Mas firmará la ley de convocatoria del referéndum secesionista –consciente tanto de que no se celebrará como de su ilegitimidad- y el Gobierno se apresta –como es su obligación- a impedir que se viole la Constitución que Mas prometió defender. Entre el empecinamiento y la ley, el problema va a enquistarse y la fractura social va a crecer.

 

Aunque el referéndum no se produzca, la división de la sociedad catalana tendrá un grave coste social y la relación entre Cataluña y España no será la misma. Por eso, hacen falta gestos. Los que durante años alentaron el progreso del nacionalismo y miraron hacia otro lado en el enriquecimiento ilícito de unos pocos a costa de todos los ciudadanos, deberían pedir perdón. El president debería rectificar, plantearse su dimisión y reconocer su error.

 

No se puede gobernar en el vacío y la ilegalidad ni llevar irresponsablemente a los gobernados hacía el abismo. Rajoy debería hacer un gesto inteligente, reflexivo, responsable hacia Cataluña y sus ciudadanos. Ahora mismo. El diálogo es posible en el mismo momento en que se de marcha atrás en la convocatoria del referéndum. En las situaciones límite, todos arriesgamos más. Ésta es, sin duda, una de ellas y es en estos casos cuando se ve la altura de los hombres o su bajeza, su inmoralidad o su conciencia ética.

 

Comentarios